En 1600, con unos quince años, Catalina de Erauso coge las llaves del convento de San Sebastián, se escapa mientras las monjas rezan y se hace ropa de chico. En Valladolid su padre habla con ella y no la reconoce.
Pasa a América y en Chile la hacen alférez. Su secreto aguanta hasta 1623, cuando se lo cuenta al obispo de Huamanga, y Felipe IV le mantiene el grado.
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- Datos comprobados en la Wikipedia en español y en inglés
